9 de diciembre de 2007

Triste caminante nocturno [2ª]

  • Talvez seria mejor que no amaneciera, la noche se encuentra frágil y dormida, vulnerable, serena, a esta hora es el único momento que me siento bien, a esta hora es el único momento que puedo ver a los ojos al resto, los veo desde la oscuridad, oculto, intocable, me apiado de los que me rodean, y pido en silencio perdón por mi existencia, solo a esta hora, en estos momentos de noches hermosas y frágiles.

Atravesando ya un par de calles, me encuentro caminando por sobre un puente, el que pasa sobre un río que refleja bizarramente todo lo que se encuentra sobre él, me detengo a observar las luces que se fragmentan en sus turbias aguas, y veo mi reflejo, me veo rodeado de un oscuro cielo y de luces que se pierden, veo mi mirada viéndome desde abajo, me veo y me sonrío, me sonrío con los ojos cerrados, y con una de esas grandes y estupidas sonrisas, talvez no tenga importancia, pero en gran parte se que no estoy ahí viéndome. Ya es tarde, vuelvo a mi recorrido, y devuelvo mi mirada al suelo, donde se encuentran regadas mis frases y mis pensamientos, donde no se refleja nada y solo puedes ver las sombras del resto.

  • Siempre e creído que en los ojos de la gente es donde se ve toda la verdad escondida y oculta de sus vidas, las que no quieren ni ellos reconocer, la que los lleva a ser unos ciegos, los que en toda su vida han tenido vacío, al que temen, del que huyen, están siempre rodeados, como yo en este momento, de falsas luces que iluminan la oscuridad. Yo no soy muy distinto a ellos, yo también busco un reflejo mío en los ojos de los otros, pero al verlos solo encuentro unas palabras, que son igual en todos, las que me dicen que se sienten solos, las que me dicen que quieren ser escuchados, a las que respondo con un silencio, el que nace de mi alma, y que es reflejo de mi realidad.

Camino por la calle principal, donde todos corren sin saber a donde van, donde nadie respira, donde están todos juntos y olvidados, “¿y olvidan?”, olvidan todo lo que son, perdiéndose bajo sus ojos, perdiéndose en sus palabras, corriendo hacia el fin, el fin de todos, insaciables buscadores de miseria; con la mirada perdida, oculta, débil. A lo lejos, en una calle que atraviesa mi camino, de bajo de un farol se encuentra una persona desnuda, esta de pie mirando el suelo, esta rodeado de basura, esta delgado y sucio, no le veo el rostro, su cuerpo tiembla con el frío, busca en la luz un refugio, mientras que la luz busca en él su sombra. La perfecta imagen de la decadencia, sin esperanza ni futuro, solo, parado bajo una luz que muestra su vergüenza, su fracaso, mientras todo lo que le rodea esta bajo un cielo negro, frío y oscuro.

  • Ya es tarde y el resto al lado mío ya es poco o nada interesante, todo lo que veo son manchas, todo lo que escucho son gritos. Dejo de ver y dejo de escuchar, dejo de hablar, dejo de percibir mi ser, no duermo, nunca lo hago, mis sueños llegan cuando estoy despierto y llegan de noche, en noches frías y oscuras, llegan mientras camino bajo el cielo negro que me acompaña, llegan cuando sonrío al verte, llegan cuando no me ves, llegan cuando no me hablas; llegan y no se olvidan, mas bien se atasca en mi retina, se me atragantan, y todo se vuelve mas oscuro aun, sin salida, no tengo donde ir, solo me queda este camino, por el cual siempre voy, el cual me lleva a nada, el que creo que me deja en un fin, pero que es un comienzo, que es un siempre comienzo, en el que se repiten las cosas, las palabras, las imágenes, las miradas, las eternas y vacías miradas, los eternos silencios. Respiro, y todo se calma, todo se muere.

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